miércoles, 22 de julio de 2015

INTRASCENDENTE PASO DE MACRI POR TUCUMÁN


Seguramente el candidato a gobernador de la Alianza opositora tucumana José Cano nunca se imaginó que, luego de dedicar (y dilapidar) meses de viajes a Buenos Aires y reuniones desgastantes con los candidatos presidenciales opositores para conseguir que todos apoyaran su candidatura, finalmente terminaría prefiriendo que ninguno de ellos venga a Tucumán.
Eso pasó con Macri ayer. A esta altura el candidato a gobernador Cano es perfectamente consciente que una visita de Macri, Sanz o Massa a Tucumán no sólo no le suma sino que profundiza sus graves problemas internos. Cada vez que aparece algún candidato porteño, Domingo Amaya debe esconderse en su casa y apagar el celular. A toda luces una actitud de swinger culposo, como definimos por acá.
Macri, a lo sumo, logró casi idéntica repercusión en los medios que el paso de la esposa de Scioli, Karina Rabolini, por Tucumán. Casi una exacta medida de la actualidad de Macri: a Scioli le alcanza con mandar a su esposa para opacarlo. 
Como era previsible, lejos de cualquier acto multitudinario, a Mauricio le armaron un timbreo en domicilios amigables como para cumplir con el trámite.
Y es que los humores no son los mejores en la alianza tucumana: el lunes se pelearon con las encuestas y ayer con el sistema electoral provincial, con la clásica frutilla del postre que suele agregar todo aquél que avizora una derrota: la denuncia que se está preparando un fraude.
Un combo perfecto para debilitar lealtades ya bastante adormecidas al interior de la alianza tucumana. Y, para colmo, cuentan que en la estampida que se viene se va a hacer difícil distinguir entre compañeros y correligionarios:


El desconcierto es tal que el intendente de la capital tucumana y candidato a Vicegobernador, Domingo Amaya, sale a criticar a dúo con Macri el sistema electoral provincial, cuando el propio Amaya votó con las dos manos como constituyente ese sistema que ahora le parece terrible.