lunes, 21 de junio de 2010

POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS




En el cenit del “triunfo del campo” y del voto no positivo de Cobos todos teníamos claro que se venía una etapa de resistencia, se advertía cierto corrimiento a la derecha de la sociedad argentina y, en consecuencia, los candidatos de ese sector (en sus vertientes de peronismo “disidente”, radicalismo y macrismo) se mostraban encantados de articular con las corporaciones de patrones rurales, empresarios, monopolios mediáticos y Bergoglio y su ballet.

Hoy lucen todos desorientados. La muestra cabal es De Narváez, que da un pasito para aquí y otro para allá. Un día acusa a Macri de derechoso y mañana se reúne con Bergoglio y Dromi a avalar un documento que expresa lo peor de la derecha. Y las dos cosas las hace gustoso y convencido: se siente cómodo con Bergoglio, pero sabe (oh sorpresa!) que la sociedad se corrió de nuevo hacia la izquierda y prefiere ubicarlo a Macri a la ultraderecha de la pantalla.

Lo explicó bien Jorge Fontevecchia en Perfil:

“Al acusar a Macri de “bipolar y derechoso”, Francisco de Narváez no sólo expuso la conflictiva relación personal que mantiene desde hace muchos años con el líder de PRO y empañó la foto donde pocos días antes el Peronismo Federal había juntado a todos sus referentes, sino que dejó en evidencia que en la política argentina actual estar posicionado en la derecha es muy incómodo. Y un disvalor casi insultante.

En la nota de tapa del suplemento Enfoques del diario La Nación del domingo pasado, la socióloga Graciela Römer mostró que de la mitad de los argentinos que acepta definirse ideológicamente, el 39% se considera a sí mismo de izquierda o centroizquierda, el 33% de centro y el 28% de derecha o centroderecha. Mientras que en los años 90 estos valores estaban invertidos y más gente se definía de centroderecha que de centroizquierda”



Ese será el escenario de la elección presidencial de 2011. Y está claro que si se mantiene la bonanza económica (como todo parece indicarlo), los candidatos de la derecha transparente ( llámese los Macri, Reutemann, Duhalde, Cobos, De Narváez) están perdidos.

Al establishment sólo le quedará apelar a algún candidato simpático que pueda disfrazar con los modales, estilo y estética de centroizquierda como Alfonsín. Y el plan suena bien, si no tuviera un problema grave: lo que se gana en estética de centroizquierda, se lo pierde en promesa concreta de gobernabilidad y esperanza de futuro.

Esa es la cruel encerrona en la que se encuentra hoy la oposición, y que comenzaron a percibir sus referentes más lúcidos: Lanata, Tinelli, Mirtha Legrand, Ernestina Herrera de Noble tomándose el buque y hasta la revista Noticias:



Mientras tanto, Bergoglio decide reunir al tren fantasma bajo el liderazgo intelectual de Dromi.

No es tan difícil adivinar por quién doblan las campanas. Hasta Charly lo vio:


2 comentarios:

manuel el coronel dijo...

Esomismo compañero, excelente reflexión, advertía hace unas semanas de la movida de Denarváez que no era más que demostar que en el discurso, el actual modelo es intocable. Por eso me cuesta entender cómo quienes lo hicieron posible puedan (podamos) perder una elección. También es importante resaltar lo de la centroizquierda maquillada a lo Alfonsín. La carga de gorilismo originario que hay en muchos todavía es difícil desterrar. hizo bastante bien el laburo la Fusiladora.

gato d dijo...

Genial Aldo y como otras veces excelentemente terminado con el maestro