viernes, 11 de noviembre de 2011

LA RAZÓN POPULISTA vs. ABOGADOS


Desde hace varios meses la presidenta Cristina Fernández viene intercalando en sus discursos referencias al tipo de educación universitaria que necesita el país. Simplificando: menos abogados y más ingenieros.
"es necesario reformular el sistema de enseñanza del país para que haya más matemáticos, físicos, químicos e ingenieros, eso es lo que la Argentina está necesitando y lo que el mundo está demandando. En el país se reciben 700 abogados por cada físico. Esto es una barbaridad, y eso que yo soy abogada"
Y es que nuestras clases medias todavía están influídas por la mentalidad inmigrante de "Mi hijo el doctor": los padres se siguen sintiendo realizados si sus hijos se reciben de médicos o abogados. Y lo digo como alguien que se recibió de abogado seguramente motivado, en parte, por ese "mandato cultural" de padres no profesionales. Si a eso le sumamos el ingreso irrestricto a carreras como abogacía el cóctel es explosivo.
Lo digo con conocimiento de causa: soy profesor de una materia de primer año de la Facultad de Derecho de la U.N.T.. El nivel de aplazos es escandaloso, al igual que los alumnos que abandonan el cursado. Pero eso no es lo peor: los que terminen la carrera se encontrarán con que la universidad no sólo no los preparó para la dura realidad del ejercicio profesional, sino que su título de abogado tiene un valor escaso en el mercado laboral: cada vez menor. Estamos creando generaciones de profesionales del derecho cada vez más proletarizados y frustrados.
Ante este panorama, los que me conocen saben que vengo sosteniendo desde hace muchos años lo mismo que Cristina. Así como un país tiene derecho, por ejemplo, a planificar el destino de su superficie cultivable para evitar el monocultivo e impedir que el 80 % de sus tierras se destinen a soja, también tiene derecho a planificar su política de educación superior en base a los profesionales que efectivamente necesitará el país.
Ergo: estoy convencido que la Universidad Pública y GRATUITA fue y debe seguir siendo una conquista irrenunciable. La justicia social está en juego.
Por el contrario, siempre me pareció una pelotudez que el ingreso irrestricto de multitudes a carreras como abogacía o medicina sea una "conquista estudiantil o social" que deba permanecer inmutable en todas las carreras ofrecidas por las universidades públicas. Franja Morada logró instalar ese discurso como lo "políticamente correcto" entre sus rebaños electorales de las Facultades de Derecho y nadie, desde el "progresismo", se atrevió a cuestionar ese "paradigma".
¿Desde cuando que TODOS podamos saturar las facultades de derecho y llenar al país de abogados es revolucionario? ¿Qué conquista social es esa? Lo que debemos privilegiar, en realidad, es el auténtico desarrollo industrial del país, el crecimiento en todas las ramas productivas.
En Tucumán, por ejemplo, hoy ya nadie cuestiona el examen de ingreso que desde hace varios años se instauró en la carrera de medicina de la U.N.T.. ¿Por qué no seguir el mismo criterio en abogacía?
Creo que Cristina, con sabiduría y coraje, viene preparando el camino con sus discursos. Tenemos que tener la valentía de encarar una reforma integral de la educación superior para contar con profesionales acordes a los nuevos tiempos y a las necesidades del país.
Es el momento de que el "modelo nacional y popular" deje su impronta en materia de educación universitaria, privilegiando el proyecto de país, la existencia genuina de mercados laborales para TODOS los graduados y, al mismo tiempo, la calidad de los futuros profesionales.
¿Lindo desafío no?

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Finalmente ! De vez en cuando, algo cuerdo ! Pero lo querriamos ver instituido y funcionante ! No solamente expuesto, para alguien..., hacerlo ! Veamos si te animas a promoverlo, con toda la fuerza e insistentemente ! Dejando de lado chismes ! Dedicate a capmañas de este tipo que son las que elevan ! Muy bien diez !

Antonio (el Mayolero) dijo...

Muy bueno, lo "socializo"...

Dr Limbus dijo...

Dr. Jarma
Una vez mas, absolutamente de acuerdo con Ud. Mas allá de las conquistas estudiantiles, y asumiendo como una garantía la gratuidad de la educacion en todos los niveles, el Estado debe direccionar el esfuerzo educativo hacia lo que la comunidad necesita o la beneficia.
Y en efecto el examen de ingreso es la mas adecuada forma de limitar el ingreso, no solo a abogacía, sino también a CSEconomicas, Psicologia y en general muchas de las humanisticas tradicionales.
Así, a quien realmente tiene una vocación, si supera un examen mas o menos complejo, el Estado le aseguraría la educacion gratuita como debe ser. Incluso sería adecuado imponer un requisito de regularidad en las cursadas

ram dijo...

La idea es válida pero tengo la impresión de que la "orientación" no debe darse en el inicio de la universidad, sino que es algo que debe orientarse desde un principio, el secundario.
Más, mucho más secundario técnico y otros contenidos en los secundarios más "humanísticos" para hacerlos más afines y complementarios a lo técnico, lo laboral, la "ciencia dura".
Examen de ingreso, podría ser, subir nivel del secundario, creo que debe ser tan inevitable como imprescindible.

Ricardo dijo...

Yo, lo que pude ver en medicina desde la instrumentación del cupo, es una elitización de los ingresantes: ahora ingresan los que pueden pagarse la preparación con profesores. Así que, en ese sentido, no se si estoy muy de acuerdo. Quizás el problema sea el mercado que se armó alrededor del ingreso y no el cupo en sí.

Estoy absolutamente de acuerdo en que es necesario redireccionar los esfuerzos en la consecución de objetivos estratégicos respecto a los profesionales que forma nuestra querida Universidad pública y gratuita. Más becas para carreras técnicas, promociones, sistemas de pasantías, no se. También creo, como ram, que la orientación debe darse desde el secundario mismo.

Un abrazo, Aldo.

Barullo dijo...

Un detalle que quedó fuera del análisis: ¿cómo funciona lo propuesto si quedan universidades privadas que abren carreras sólo con las profesiones más vendibles (derecho, económicas)?

Javier Noguera dijo...

Coinicido con Ram en que el esfuerzo debe ser integral, es decir preparar a los chicos desde el secundario ampliando la oferta de colegios técnicos y orientando desde allí la vocación. En lo demás, conozco y comparto tus ideas sobre la problemática universitaria. En lo que se refiere al estudiante que ingresa hoy a una carrera como abogacía, es muy probable que esté desperdiciando su tiempo, esfuerzo económico y las espectativas de vida de toda una familia. Además de valiosos recursos del Estado afectados a todo el proceso. Eso transforma al sistema educativo universitario en un fraude. Examen de ingreso, orientación desde la secundaria con campañas de orientación sobre las bases de la realidad laboral concreta, ampliar la oferta educativa de carreras técnicas agrícolas e industriales, pueden ser líneas gruesas en esa dirección.

Anónimo dijo...

Estoy en la línea de lo que apunta Javier Noriega. Muchas carreras técnicas intermedias gozan de demanda laboral más amplia y son también fundamentales para el desarrollo técnico e industrial. Proporcionan, además, tan buena realización personal como cualquier carrera universitaria más larga y onerosa. Quizás no hagan falta 30000 ingenieros agrónomos, pero sí 2000 diseñadores industriales, 2000 programadores informáticos, 2000 técnicos en energías alternativas, etc... etc....


Fibrilatus.
España.

Aldo Ulises Jarma dijo...

Antes que nada: evidentemente el tema está instalado. Nadie niega la necesidad de cambios en la orientación de los graduados universitarios.
Después, el cómo, lógicamente es una materia opinable.
Desde los que están de acuerdo como El Mayolero, Dr. Limbus o el anónimo antipopulista, hasta los que formulan observaciones y propuestas inteligentes como Ram, Javier Noguera o Fibrilatus, que a mi juicio debieran tomarse en cuenta en un plan integral.
Ricardo: lo de cierto elitismo en Medicina generado por el examen de ingreso es factible. Sin embargo, sería más complicado que se produzca en abogacía porque los exámenes versarían sobre historia, filosofía y nociones básicas de derecho, cuyo estudio está mas vinculado al esfuerzo personal que a pagar un profesor. Lo de las becas para carreras técnicas que se quiera impulsar me parece perfecto.
Barullo: tu observación es válida y sin duda las universidades privadas orientadas a carreras tradicionales "vendibles" como Abogacía y Ciencias Económicas no deberían quedar fuera de un plan estratégico del Estado.
Esas universidades ya fueron autorizadas oportunamente a ofrecer esas carreras y, en todo caso, habría que darles un plazo de varios años para que diversifiquen sus ofertas académicas y ponerles un cupo (dentro de X años para las carreras tradicionales). Es lo que se me ocurre a mí sin ser un experto en educación. Sin duda habrá soluciones mejores.
Lo que no podemos hacer es permanecer inactivos y dejar librado todo al "mercado educativo" como se viene haciendo por décadas.
Abrazo grande a todos.

iris dijo...

Yo no estoy de acuerdo con ese planteo: si hay más estudiantes de abogacía o medicina que de ingeniería por su prestigio social el poner examen de ingreso sólo hará que se paguen profesores particulares quienes puedan (sí, también se paga profesor particular para aprender historia,por extraño que parezca) pero no hará surgir vocaciones ingenieriles en masa. La prohibición o la restricción por sí sola no bastan.Una mejor formación en la secundaria puede ayudar, las becas para Ingeniería y Ciencias Básicas son útiles pero mientras estas carreras no tengan prestigio social es inútil dar palos al agua.
En la UNNE hay una especie de filtro para la carrera de Medicina (hay que rendir un examen, bochan un montón), pero sigue teniendo más ingresantes que la Facultad de ingeniería.Hay carreras en la Facultad de Exactas como Bioquímica que colectan parte de los que reprueban pero por lo general vuelven a intentar el ingreso el año siguiente.
Y lo más grave: eso del examen de ingreso lo plantean los propios profesores de la Facultad de Ciencias Exactas en la que hay carreras con 15 o 16 ingresantes anuales. Ven muchos alumnos porque las materias de primer año las cursan gente de varias carreras simultáneamente.
Creen que así van a tener grupos pequeños, olvidando que la masividad de la educación sigue siendo necesaria no sólo para tener los graduados necesarios sino para tener una sociedad más y mejor instruida.
En todo caso habrá que construir más aulas, poner más profesores, invertir, vamos, pero siguen soñando con clases de 20 alumnos (aunque también se enojan cuando al final del año se quedan con sólo 5 o 6 alumnos en sus clases, en fin).
Tampoco hay que olvidar que un alto número de ingresantes no supone un alto número de graduados porque la deserción inicial es altísima.