domingo, 21 de diciembre de 2008

¿HAY UNA NUEVA IZQUIERDA LATINOAMERICANA?


¿Tiene sentido seguir hablando de la izquierda como de una entidad única y enfrentada a una supuesta derecha? Creo que sí, y que la respuesta está en un pequeño librito de Norberto Bobbio, el gran académico italiano que en 1995 zanjó milagrosamente el debate acerca de la utilidad o no de la clásica distinción. Harto de la supuesta muerte de las ideologías y la ilusión de las sociedades ambidiestras, Bobbio demostró en unas pocas páginas por qué se puede seguir hablando de izquierda y derecha. La clave, para Bobbio, reside en la posición frente la desigualdad (y podríamos agregar, para el caso latinoamericano, la pobreza). Mientras que la izquierda identifica a aquellas corrientes políticas que ponen a la desigualdad en el centro de su acción y desarrollan diferentes estrategias para reducirla, la derecha la considera inherente a la condición humana, un hecho natural que no sólo no tiene sentido combatir sino que incluso es positivo, sobre todo si es resultado del esfuerzo individual, pues funciona como un motor del progreso.

Así arranca el razonamiento de José Natanson en su libro "La Nueva Izquierda", y plantea que la nueva izquierda latinoamericana les asigna a la reducción de la pobreza y la lucha por la igualdad un lugar más importante que el que les otorgan sus adversarios, en un doble sentido: sus adversarios históricos (el neoliberalismo) y sus adversarios actuales (las fuerzas opositoras de cada país). El primer punto es difícil de rebatir, porque hoy ni siquiera los defensores más enconados del Consenso de Washington desmienten la fractura social que dejaron las experiencias de los ’90. El segundo es más complejo, pero también comprobable: en general, la oposición a los gobiernos latinoamericanos ha elegido poner el foco en los problemas de gestión, los déficit institucionales, el populismo, la concentración de poder, el personalismo y la corrupción, pero en prácticamente ningún caso han hecho de la búsqueda de igualdad social el eje de sus campañas. El hecho de que los sectores más pobres se hayan convertido en la base política principal de estos gobiernos –la idea de que la izquierda dejó de ser patrimonio de las clases medias esclarecidas para convertirse en un fenómeno popular – confirma la esencia del argumento.
Y aunque se trata, por supuesto, de articulaciones provisorias, que seguramente se disolverán en el mismo momento en que los gobiernos pierdan las elecciones, por el momento nos permiten decir “izquierda” sin temor a caer en pasados remotos o escenarios idealizados.

En la última megacumbre realizada en Brasil, se habló directamente de una "rebelión" latinoamericana contra EEUU, donde todos los gobiernos de América Latina y el Caribe reivindicaron el inicio de una “nueva independencia”.

En ese marco, la Presidenta Cristina Fernández reiteró sus críticas a Estados Unidos y culpó al gobierno de George W. Bush por "exportar la crisis a todo el mundo" e instó a su administración a "respetar las reglas, al igual que lo hacemos el resto de los países".

Reproduciendo la reciente tesis de Fibrilatus, la Presidenta sostuvo que “la crisis internacional no es una crisis económica y financiera, sino que es de orden político, que también tenía un sistema de decisión, en el cual decidía un grupo reducido de países".
Además, señaló que "existe un doble estándar inadmisible, por medio del cual los Estados Unidos es el único país autorizado a no cumplir las reglas que los demás países deben cumplir bajo pena de ser condenados como gobiernos populistas, deficitarios e ineficientes".

Interesantes tiempos en Latinoamérica: La política desplaza a los gurús económicos, los gobiernos democráticos son la regla, y EEUU tiene demasiados problemas como para atender a “su patio trasero”. Habrá que tratar de aprovechar el momento nomás…

4 comentarios:

espacios públicos dijo...

creo que tenemos que resistir a las injusticias del capitalismo con todas las formas posibles

:)

Silvana dijo...

Disiento en la primera frase del post: la derecha no es “supuesta”. Es real, existió, existe, está entre nosotros y lamentablemente siempre existirá.
Y con respecto al título, hablar de una “nueva izquierda”, tampoco coincido mucho…. Probablemente exista esa sensación de que es “nueva” por el momento histórico que le tocó vivir a América del Sur en cuanto coincidieron en la mayoría de los países los tiempos políticos (agotamiento del capitalismo y liberalismo) que llevaron en forma casi simultánea a que los presidentes de izquierda o centro izquierda vayan tomando el poder y se unan dando origen a medidas de corte socialista.
Por último, excelente y muy acertada la definición de Bobbio distinguiendo las políticas de izquierda y derecha.
Te mando saludos!

Aldo Ulises Jarma dijo...

Silvana, nada que agregar ni discutir: coincido plenamente con tus observaciones. Un gran saludo!

walter besuzzo dijo...

Feliz navidad
Dios se hace hombre y después obrero de la construccion