martes, 7 de octubre de 2008

MAS MESA DE DESENLACE QUE NUNCA


EL NUEVO CONTEXTO:
Hoy terminará un nuevo boicot campestre con menos virulencia que los anteriores. Y es que las circunstancias son distintas:
La gente hoy considera que “el campo” ya ganó y empieza a juzgar como empresarios codiciosos a los agropiqueteros;
En un contexto de grave crisis mundial y de incertidumbre de todos los sectores de la población, pareciera que sólo estos muchachos tienen problemas, aun cuando claramente no son los que peor la están pasando ni mucho menos;
3º Las encuestas no favorecen a Buzzi, Llambías y compañía: casi un 70 % de la población está en contra del nuevo lockout y los grandes multimedios no se muestran tan incondicionales como antes.

LO QUE NO CAMBIÓ:
1º Las intenciones:
estos muchachos NO QUIEREN PAGAR IMPUESTOS, y lo dicen con total claridad: las retenciones deberían ser cero. Además, quieren que el Estado les garantice la rentabilidad de sus negocios.

2º La tolerancia mediática ante el accionar delictivo sojero (aunque ahora no se festeja ni se promueve "la épica patriótica del paro"): siguen denominando a este boicot o lockout como “paro” o “protesta” y son sorprendentemente genéricos para explicar sus “causas”. El blog Tirando al Medio describe esta faceta de los medios: “¿Controles de mercadería a los camiones? ¿Quién “controla”? ¿La policía, la gendarmería, alguna oficina estatal con orden de algún juzgado? No.
Quienes “controlan” son empresarios que están violando la ley y la Constitución nacional. Son ciudadanos que se extralimitan en el ejercicio de sus derecho a protestar y perjudican a otros, con el agravante de que son protegidos discursivamente por los grandes medios privados de difusión, que en este caso no descerrajan aquél viejo discursito de que “Los derechos de unos terminan donde comienzan los derechos del prójimo” y por el contrario tratan periodísticamente el accionar ilegal con una mirada neutra, que constituye en sí misma una toma de posición evidente.
Los señores que paran camiones por la fuerza y revisan su carga están procediendo ilegalmente mientras los grandes diarios, canales y radios tratan este accionar delincuencial con una mirada que de tan “comprensiva” y parcial muta en complicidad. Así las cosas, los grandes medios que en otras circunstancias claman por el cumplimiento de la ley “cueste lo que cueste” ahora, sencillamente avalan el delito o, al menos, no lo denuncian como tal.Lo inquietante de esta alianza agromediática es cómo se va convirtiendo en “normal” que los sojeros intercepten camiones y revisen su carga y que se manden algún que otro cortecito.
Lo “normal” es que esto suceda. Luego, tanta “normalidad” termina adquiriendo visos de legitimidad, entonces si en algún momento el gobierno o la justicia intenta poner las cosas en su lugar (impedirle a los sojeros seguir violando la ley) estaría entrometiéndose en el derecho de estos ciudadanos a realizar acciones ilegales, lo que ameritaría nuevos espasmos de histeria por parte de las clases medias urbanas”

3º El clima destituyente: José Pablo Feinmann lo pone claro: “El golpismo ha exhibido hasta el momento tres facetas: a) las Fuerzas Armadas; b) los grupos financieros; c) el poder agrario. Todos, siempre, apoyados por un periodismo pendenciero que le abrió el camino.
Ante la aún vigente ausencia de los militares para agredir a la democracia, ante el retraimiento del poder financiero, el golpismo o los duros planteos para condicionar a un gobierno democrático vienen del ámbito agropecuario. Si el golpe de mercado arruinaba las finanzas, el golpe agrario tiene el poder de hambrear al país, de desabastecerlo. Y otra gran virtud (de la que carecen los financistas, más identificados con el poder multinacional): los agrarios pueden decir que, al tener la tierra, son la patria. De ahí que tantos taxis y tantos otros argentinos amantes de las virtudes de la tierra hayan puesto banderas en sus automóviles. “Estamos –decían– con los que representan a la patria.” Sólo un detalle: las tierras de los productores no son la patria, son sus propiedades. Son de ellos. Son su propiedad privada. Y todos sabemos que la propiedad privada es inviolable”


AUSENCIA DE LEGITIMIDAD MEDIÁTICA:
Como diría Maradona, esta vez a la Mesa de Enlace agraria “se le escapó la tortuga”. Y es que ya el viernes 26 de setiembre, el editor general de Clarín, Ricardo Kirschbaum, advirtió como sería encarada la nueva protesta rural. Dijo que "ese sector tiene intereses políticos concretos que ya no se pueden ocultar” y resaltó que el líder de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, goza de “buen diálogo con Duhalde y el PJ antikirchnerista”.
La Nación, en tanto, publicó el jueves –un día antes de que comenzara el lockout- una encuesta realizada por su sitio web titulada “Qué opina la gente”, en donde afirmó que el 69.86% estaba en contra de la nueva protesta. Y el sábado, publicó un editorial en donde consideró que el sector debería “evitar el corte de rutas”, porque de lo contrario “el importante apoyo logrado por el agro en los grandes centros urbanos podría debilitarse”.
El domingo pasado, Ricardo Kirschbaum pareció acogerse a las palabras de la presidenta Cristina y su defensa del interés general por sobre las ambiciones sectoriales, al señalar: “El impacto económico de la crisis global que ahora alcanzará a la Argentina y sus consecuencias pondrán a prueba la templanza y la inteligencia de la dirigencia política y empresaria para enfrentar este desafío. Las enseñanzas que se extraen de la historia deben servir para encontrar un común denominador que permita que el interés general -y el interés nacional- prevalezcan sobre las ambiciones y los reclamos sectoriales

Ese mismo día, también en Clarín, el analista Natalio Botana, a quien alabó Kirschbaum en su columna, fue más allá y por primera vez el multimedios pasó a hablar de “golpismo” y de “incentivación de la crisis”. Veamos: “El oficialismo debería aplacar el ánimo de confrontación y las oposiciones sociales y políticas la tentación de producir cambios de gobierno mediante la incentivación de la crisis. Si el primero de estos comportamientos evoca la pasión de gobernar con exclusiones, el segundo reproduce con ropaje civil el ánimo golpista de los años treinta. Para avizorar el rumbo en la tormenta, sería conveniente que no prevalecieran estas inclinaciones”

Los grandes medios parecen ahora advertir a los campestres: "Muchachos... el que avisa no traiciona".
Si siguen “su lucha” a contramano se convertirán en MAS MESA DE DESENLACE QUE NUNCA.

3 comentarios:

Fernando Cassia dijo...

Si yo tuviese un programa de TV, ridiculizaria la protesta y el doble estándar de los agropiqueteros montando mi propio "piquete patriótico" (lleno de bandaeras argentinas) pero REVISANDO a los periodistas que entran a Canal 13, para "asegurarme de que no lleven dinero del campo en sus bolsillos".

:-)

Estaría bueno ver que dicen los medios... si la requisa de camiones está bien y la requisa de bolsillos de los periodistas que ingresan o egresan del 13 está mal...

¿No te parece? ;-)
FC

Anónimo dijo...

Visto el cariz del tema, conocido ya hasta el hartazgo el fondo "movilizador" de todo esto, comprendiendo que está pagando todo el lío la población en general y sectores específicos como transportistas,etc....la única opción válida es la represión. El Estado debe poner todos los medios para que la Ley se cumpla usando la propia Ley. Que griten, que se manifesten, que enarbolen banderas, que hagan asados, todo respetable. Cortes de ruta, "controles" incontrolados,etc.. ya sólo merecen represión pura y dura dentro del marco jurídico vigente.

Aldo Ulises Jarma dijo...

Fernando, ¿lo decís por el programa "A dos sobres"? o por otro caso en particular?