lunes, 21 de diciembre de 2009

OLOR A DEMOCRACIA PURA

Tenía un profesor que gustaba decir esa frase: “olor a democracia pura”. Lo tuve en los primeros años de la secundaria en plena dictadura militar, y el tipo la usaba siempre cuando detectaba, de manera repentina, mal olor en el curso. Con escasos 13 años la expresión nos causaba gracia, ni siquiera sabíamos que era eso de “la democracia”. Está claro que el profe (que había entrado con la dictadura a nuestro colegio universitario) era un facista y un obsesivo del “orden”. Se llamaba Platero Gómez, y por obvias razones fue apodado “el burro”. A los pocos años de tránsito democrático del país, el tipo se suicidó ahorcándose con una soga (como en las películas).

La famosa columna en el diario La Nación de Abel Posse, que significó su debut como Ministro de Educación de Macri, me recordó a Platero Gómez. Sobre todo este párrafo:

“Muchos argentinos, sobre todo jóvenes que no vivieron los hechos, recibieron una versión torcida. Por ese camino empiezan a creer que el orden es umbral de fascismo y la anarquía, saludable expresión de libertad. No imaginan que democracia implica un riguroso orden. Sin orden como primer valor, la democracia naufraga inexorablemente”

Conozco esta clase de tipos: son los que siempre preferirán el orden por sobre la libertad. Miren su ideario:




También, por suerte, me tocó vivir en los últimos años de la secundaria el retorno de la democracia y con ella, el ocaso de los Platero Gómez y el retorno de los profesores cesanteados por la dictadura empezando por el Director Dionisio Paz que tan bien evocara Carlos Alsina: “Cultivaba la libertad en la enseñanza y no el autoritarismo, la explicación al castigo, lo revelador a lo obvio. Entendía que su trabajo abonaba el futuro, que su máxima aspiración (se trataba de un pedagogo de alma) consistía en que, en un momento, él mismo ya no fuera más necesario para sus alumnos de modo tal que estos pudieran volar con alas propias. Es que lograba trasmitir lo más hermoso a lo que una persona puede acceder: la libertad de decidir con capacidad crítica, por sí misma

Con Abel Posse de Ministro de Educación, la derecha troglodita argentina disfruta de su deja vú.

Ver al genocida Menéndez ejerciendo su defensa con un libro de Abel Posse en la mano es todo un símbolo del comienzo de la restauración conservadora. Un comienzo de “Las invasiones Bárbaras”.

No les resultará tan fácil: El olvido está lleno de memoria.

1 comentario:

Fernando Bonatto dijo...

Tu pequeño ,peludo y suave gorila persiste en volver ,no se da por vencido y como buen burro ,lo hace pateando a troche y moche