sábado, 8 de agosto de 2009

PATEANDO LA ESCALERA

”Una vez que se ha alcanzado la cima de la gloria, es una argucia muy común darle una patada a la escalera por la que se ha subido, privando así a otros de la posibilidad de subir detrás.” Friedrich List, economista alemán del siglo XIX

A partir de una perspectiva histórica, enfoque poco común en la disciplina para las corrientes económicas dominantes, Ha-Joon Chang se ha encargado de desmitificar los beneficios del libre comercio y la globalización tan difundidos por la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y los países centrales. “Durante un siglo, hasta la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos fue el país más proteccionista en el mundo. En doscientos años de historia, Estados Unidos practicó el libre comercio solamente durante 50 años”, explica Chang en esta nota. El joven investigador de la Universidad de Cambridge, nacido en Corea del Sur en 1963, tiene su propia versión de la famosa frase del escritor estadounidense Gore Vidal: “El sistema económico norteamericano es socialismo para los ricos y capitalismo para los pobres”. Para Chang las políticas macroeconómicas internacionales se han comportado de la misma forma: “Monetarismo para los pobres y keynesianismo para los ricos”, las herramientas aplicadas por los países desarrollados (emisión monetaria y expansión del gasto público) no deberían ser utilizadas por los países periféricos.

Realicé un resumen (de varias entrevistas) del pensamiento de este economista coreano e investigador de Cambridge:

La verdadera historia

Para Chang, si observamos la verdadera historia de los países que impulsan el libre mercado, descubrimos que en su mayoría usaron protección del mercado, muchos subsidios estatales, inversiones públicas, etc. El mejor ejemplo es Estados Unidos: hoy pretende ser defensor del libre comercio, pero entre mediados del siglo XIX y la Segunda Guerra Mundial, tuvo la tasa arancelaria más alta en el mundo. Lo que dicen que hicieron es muy distinto de lo que efectivamente hicieron.

En el siglo XIX, Estados Unidos trataba de alcanzar a Gran Bretaña. Pensando en ese objetivo, protegieron la industria manufacturera porque sabían que si tenían un comercio abierto con Gran Bretaña, sería destruida. En 1771, el primer secretario del Tesoro, Alexander Hamilton, presentó al Congreso de su país un informe sobre la situación de las manufacturas, en base al cual recomendó proteger la industria para darle tiempo a crecer. El y los que heredaron su legado intelectual no plantean que al proteger algunas industrias automáticamente éstas se vuelven competitivas, sino que hay que invertir en infraestructura, conocimiento, educación, todas las cosas que las industrias necesitan. Pero, sea como sea, una industria naciente necesita cierto espacio para respirar. Básicamente, es como criar a un chico.

Usted sabe que el chico que está cuidando un día saldrá al mundo y conseguirá un empleo y se ganará la vida, etc. Pero no se le dice a un chico de 6 años que salga ya mismo a ganar dinero. Primero hay que darle una formación, enseñarle a vivir y cuando llega a los 18 le decimos: ahora salí a conseguir un empleo. No sólo Hamilton pensaba así. Abraham Lincoln fue el presidente más proteccionista en la historia. El aumentó las tarifas, en parte para financiar la guerra civil, pero cuando la guerra terminó, no las bajó. Otro caso es el del general Ulysses Grant. Era un general del ejército, o sea que no tenía una visión sofisticada sobre la economía. Pero acuñó un razonamiento muy interesante que es más o menos como sigue: "los ingleses nos dicen que practiquemos el libre comercio. Por supuesto que lo haremos; sólo que doscientos años más adelante, cuando seamos tan ricos como ellos". Grant, pese a ser militar, entendía cuál era el juego. No es extraño porque, en su época, muchos norteamericanos pensaban de esa forma. En ese entonces, la mayoría de los economistas estadounidenses apoyaban el proteccionismo.

Mientras los británicos querían que todo el mundo practicara el libre comercio. Pero List replicaba que ellos se habían industrializado antes de llegar al librecambio utilizando el proteccionismo de la época mercantilista, del siglo XVIII. Cuando los británicos nos dicen que no usemos el proteccionismo, decía List, nos quieren patear la escalera que ellos utilizaron para subir. En ese punto todos siguieron el ejemplo británico. Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se convirtió en el país número uno, Estados Unidos empezó a predicar el librecambio.

Los japoneses y los coreanos del sur, que se estaban desarrollando con proteccionismo, subsidios, empresas públicas y muchas regulaciones, no aceptaron esa receta. En Japón, la industria automotriz necesitó entre 30 y 40 años de proteccionismo y subsidios para volverse competitiva. En estos procesos fue fundamental el rol del Estado y las regulaciones para asegurar el éxito de esos sectores. Pero hoy usted va a la Organización Mundial de Comercio y los japoneses y los coreanos apoyan el libre comercio.

El desarrollo de la periferia

Los países ricos les imponen a los que están en la periferia el deber de desarrollarse a través del libre mercado, siguiendo supuestamente su camino, pero si se mira la historia es totalmente diferente. Hoy los gobiernos de los países ricos están interviniendo a diestra y siniestra en la economía y esto es totalmente opuesto a las políticas que recomendaban a los países en desarrollo. Las economías centrales tienen el hábito de recomendar las políticas de liberalización del mercado y el comercio que fueron inútiles cuando ellos se estaban desarrollando. Las políticas de libre mercado reducen el crecimiento económico y reinstauran la inestabilidad.


Los gobiernos de los países en desarrollo deben proteger y nutrir las industrias jóvenes para que puedan incrementar su productividad y eventualmente competir en el mercado mundial. Sólo es posible mejorar la calidad de vida incrementando la capacidad productiva, hoy los argentinos son demasiados como para sostener una mejora en la calidad de vida a través de las exportaciones de soja, trigo y carne.

La pregunta es, entonces, por qué el mercado no puede conducir hoy a la industrialización de los países más rezagados, por qué las señales del mercado o la conducta de los empresarios en función de su propio interés no conduce a un objetivo virtuoso de crecimiento. Según el economista, esto se debe a que lo que es racional para cada individuo o empresa no lo es necesariamente para el conjunto. Por ejemplo, un espectador de cine puede ver mejor la pantalla parado que sentado. Pero si todos los espectadores se paran, todos ven igual o peor. Esto se denomina falacia de composición, por la cual la suma de los objetivos de maximización individuales no conducen a una maximización del conjunto. La función del Estado es, precisamente, lograr que los objetivos individuales deriven en el crecimiento del conjunto.


El enemigo interno

Se puede vivir en el mismo país pero no compartir los mismos intereses. Si Argentina quiere desarrollar la industria manufacturera tiene que cobrarle impuestos al sector agropecuario, y a los agentes de esa actividad no les gusta. Los terratenientes son como Thomas Jefferson, primer secretario de Estado y tercer presidente de Estados Unidos, que se oponía fervientemente al programa de desarrollo de una joven industria de Hamilton. El razonamiento de Jefferson es simple, para qué necesitas una industria cuando puedes exportar los productos primarios y comprar en Europa el resto de los bienes que son mejores y más baratos, a diferencia de la ineficiente manufactura yanqui. En algunos casos la reacción es ideológica, apenas ven algún tipo de intervención estatal que no les gusta, se ponen histéricos.

La otra razón es que las principales exportaciones de América latina eran productos primarios manejados esencialmente por oligarquías. Esas oligarquías no tenían interés en modificar el patrón de exportación. De hecho, alguien dijo que Sudamérica es "el Estados Unidos donde el Sur ganó la Guerra Civil". En los Estados Unidos, el Norte industrial ganó la guerra al Sur agrícola, latifundista y librecambista. Otro problema es que los países latinoamericanos confiaron mucho en las corporaciones multinacionales y, éstas tienen muy poco interés en desarrollar una capacidad exportadora porque tienen una estrategia mundial y su país puede o no ser una plataforma de exportación.

Por todo ello, resulta muy lógico que el discurso de la Sociedad Rural, con un Biolcati tildando al Estado de un predador insaciable, resulte enteramente coincidente con el de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) que congrega a los dueños y titulares de las empresas más grandes y concentradas del país. En un reciente documento, titulado “Movilizar las energías del sector privado, un aporte al diálogo entre todos los argentinos”, abundan ideas libremercadistas. Se trata de un intento de formulación de un proyecto de país enfocado en una corriente noventista y de la teoría del derrame. Reclama la eliminación de todo control e intervención pública en los mercados.

¿Vieron? No necesitamos a nadie de afuera que nos venga a patear la escalera. Nuestras elites ya se encargarán de ello. Son especialistas: con diálogo o sin diálogo.

7 comentarios:

Francisco de Zavalía dijo...

Interesante el artículo: nunca había escuchado de éste economista.
Sin embargo, creo que te equivocas a analizar la realidad nacional. Me parece un enfoque simplista por dos razones.
En primer lugar, para 1938 se habían creado la Junta Carnes, la Junta de Granos, se habían instaurado controles de cambio y - algo no siempre dicho - en la composición del PBI la industria superaba al campo ¿Quienes fueron los artifices de esto? Pinedo, Prebisch y el presidente de facto Agustín P. Justo, quienes a partir de 1933 dieron vuelta la economía del país ante el agotamiento del modelo agro exportador.
Es decir que nuestros oligarcas - más tarde que temprano - tuvieron la visión de cambiar el país, en beneficio de todos menos de ellos: Los descamisados votaban al Justicialismo.
El segundo error me parece más grave, toda vez que sos uno de nuestros dirigentes: la industria tal como la concibe nuestro presidente no tiene futuro en el país, no la tiene porque ningún argentino esta dispuesto (con razón) a trabajar como un chino. Olvidate entonces de aquí se van a fabricar cacerolas para exportación.
Tenemos que construir sobre nuestras ventajas: una fuerte industria Agrícola ganadera que le agregue valor a los productos primarios y, con los recursos que esta genere, incentivar la industria del conocimiento.
Lamentablemente, la política agricola ganadera del gobierno es un desastre y ahora quieren imponer impuestos a la infraestructura necesaria para desarrollar la segunda.
Por si te interesa, la fuente de los datos que dí más arriba es:
http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/06/20/_-01941699.htm

Anónimo dijo...

Perfectamente de acuerdo. Incluso hoy en día es paradigmático los altos subsidios en EEUU y Europa a la agricultura y ganadería. El mayor presupuesto de la UE es agrícola. Con ello logra mantener un falso nivel de vida en el sector y precios exagerados al consumidor. Es obligatorio también "cerrar" el mercado a productos agrícolas y ganaderos de latinoamérica y África, que posibilitarian una importante bajada de precios para el consumidor y aportaría desarrollo en los países de orígen. Sólo hay que ver el papel entreguista de la Organización Mundial del Comercio y los fracasos sucesivos de las reuniones que tratan de impulsar un "comercio justo". Incluso a pesar que los precios de las materias primas se fijan por lo general en Londres y/o Chicago con lo que mantienen la sartén por el mango.Esto lo saben más que nadie nuestros oligarcas.Sin embargo,se aferran a mantener el statu quo que ya les beneficia a nivel nacional, a pesar de ser sólo lacayos en el ajedrez mundial, les hace entreguistas. Lo que es más triste es el entreguista industrial: no tiene posibilidades de desarrollo propio, no tiene mercado, no tiene acceso a crédito ni tecnología. Solución: evadir la guita (30000 millones de Euros evadidos desde el inicio de la crisis actual en Argentina según algunos medios)y volverse financiero especulativo o gerente local de la multinacional. Es decir: todo lo contrario a hacer patria, a apostar por el crecimiento y el desarrollo, a generar independencia nacional,a favorecer el desarrollo social con la inversión productiva..... Patria, Libertad, Libre Mercado conceptos con lo que se llenan la boca y aturden a todo el mundo. Sólo el Estado puede reconducir la situación o alterar los términos. Pero para ello hace falta sabiduría, honestidad y apoyo popular. Pero, casualmente, ese apoyo popular o esa presión ciudadana que debería forzar los cambios, velar por los logros conseguidos, a la hora de votar se arrima a Macri a De Narváez,etc.... ¿Será por eso que Argentina es la única nación (comparada con las de su entorno) que no ha logrado disminuir la pobreza (mejor dicho miseria) en estos últimos años?. Sólo como aclaración: no soy religioso y no suelo leer los discursos de Bergoglio y similares (no hablaban mucho en época de Videla y Menem).

Fibrilatus.

Aldo Ulises Jarma dijo...

Gracias Francisco por tu opinión. Mi contestación será muy particular. Porque en realidad te contestará el propio economista Chang de la Universidad de Cambridge. Te transcribo fragmentos de una nota:

¿Algunas culturas son incapaces de desarrollarse?

–Algunos piensan que los coreanos y japoneses se desarrollaron porque tienen una cultura adecuada, trabajan duro y ahorran mucho. Mientras que países como Argentina no tuvieron éxito porque les gusta bailar tango, tomar mate y son vagos. Eso es totalmente mentira. A los coreanos nos encanta gastar. Mucho de lo que se piensa de las culturas de los países es el resultado de las políticas económicas.

¿En qué sentido?

–Hacia fines de los ‘80 y comienzos de los ‘90 el ahorro de las familias en relación al PIB en Corea del Sur era del 20 por ciento. Hoy el ahorro en Corea ronda el 1 por ciento del PIB, entre los más bajos del mundo. De acuerdo al estereotipo racial, los países latinoamericanos deberían tener ahorros más bajos. Pero no es así. En Brasil el ahorro privado es del 7 por ciento. Las raíces del desarrollo son políticas, pero esto no quiere decir que los elementos culturales sean irrelevantes. Cada país tiene su historia. Estas “explicaciones culturales” sobre el desarrollo económico son una justificación ex-post de lo que ya sucedió.

¿Por qué en pocos años los coreanos pasaron de ser de los más ahorrativos del mundo a uno de los de menor ahorro?

–Es el resultado de las políticas económicas. Después de la crisis de 1997, los bancos dejaron de prestar a la producción y pasaron a prestar al consumo, donde hacen más dinero. En ese sentido, los bancos de desarrollo son fundamentales. Los bancos comerciales no prestan para el largo plazo. No hay créditos a largo plazo. Son necesarias instituciones como el Bndes en Brasil o los bancos de desarrollo en Corea del Sur y Japón, que prestan a largo plazo para financiar el desarrollo.
En 1960, Corea tenía un PBI per cápita de 80 dólares y su principal artículo de exportación era el tungsteno que se utiliza en las lamparitas de luz. El segundo era el pescado. Pero un gobierno militar comenzó a desarrollar industria sencillas como textiles y zapatos y luego pasó a las industrias pesadas. A fines de los sesenta, el gobierno pidió un préstamo al Banco Mundial para instalar una siderurgia. El Banco les dijo: "¡Muchachos, ustedes están locos, están exportando remeras y zapatos y quieren hacer una siderurgia!" Y rechazó el pedido. Entonces el gobierno pidió dinero en Japón y así comenzó una carrera que lo convirtió en uno de los principales productores siderúrgicos del mundo. Pero, como decía List, una vez que usaron el proteccionismo para desarrollarse, lo condenan.

¿El proteccionismo no perjudicó la eficiencia?

—Tanto Japón como Corea protegieron las industrias, pero siendo concientes de que ese sistema no puede prolongarse indefinidamente y que tiene que utilizarse para modernizarse. También tuvieron claro la necesidad de exportar para financiar el crecimiento y de ir mejorando el perfil de las exportaciones.

¿Que pasó con el proteccionismo de América latina?

—Es una pena que los latinoamericanos no hayan escuchado completo a Raúl Prebisch. El apoyaba la sustitución de importaciones utilizando el proteccionismo, pero también ponía un fuerte acento en las exportaciones. Porque si se quiere importar tecnología de avanzada hay que exportar; si se quiere tener una buena gestión macroeconómica y no tener crisis de la balanza de pagos, hay que exportar. Pero la gente oyó sólo la mitad de la historia. OK. protejamos.

Anónimo dijo...

Muy interesantes las aportaciones.Hay un chiste que dice: "Existen 4 modelos económicos: el de los países ricos como los europeos occidentales, el de los países pobres como los africanos, el de Japón que aún no sabemos por qué es rico y el de Argentina que no sabemos por qué es pobre".
Aquí apuntamos unas ideas. También hay que recordar que nuestras industrias fueron exprofesamente desmanteladas: fabricación de trenes, líneas de ferrocarril, incipiente industria aeronáutica y naval, siderurgia,etc.... Francia ha resistido bastante bien ahora gracias a su poderoso sector público-nacional (NUNCA PRIVATIZÓ NADA ESTRATÉGICO): petróleo, trenes,aeronáutica, transporte público,autos,ciertos bancos.... La clave es que quizás no tengamos industrias poderosas, pero tenemos recursos técnicos y naturales. Pero nosotros no tenemos ya trenes para transportar personas ni mercancías, en lugar de una PEMEX o PETROBRAS tenemos a ¡REPSOL!, en lugar de Iberia o Air France tenemos a Aerolíneas en la ruina,en lugar de mantener varios cultivos nos dedicamos a la soja transgénica (prohibida en la mayoría de Europa)con marcada tendencia al monocultivo y esto último es parte de la "vanguardia" del agro,etc...etc.....Nada, absolutamente nada importante,estratégico que pueda hacer país y apoyar el desarrollo es nuestro ¡Hay que desandar lo andando y reconstruir lo destruído! El problema es de modelo de desarrollo y, una vez aclarado esto, ya iremos aunque sea poco a poco.

Fibrilatus

Ricardo dijo...

Debería existir una manera de poder contarle a la gente que quienes se llenan la boca hablando de hacer grande a la Argentina, están en realidad pensando que la Argentina son ellos y el resto de los argentinos son descartables.
Me refiero específicamente a los muchachos de la Mesa de Enlace.
¿Como puede ser posible que hablen de volver a ser el Granero del Mundo y la gente compre esa mentira?
Alguien tiene que poder explicar que si volvemos a ser un pais agroexportador de materias primas, al pais le sobra el 75% de la gente.
¿Que hacemos con ellos? ¿Darles un plan para que no salgan a la calle a romper todo?
A la Argentina se la recupera con trabajo para la gente. Ese es el plan del Gobierno Nacional y a mi me parece perfecto.
Y el campo no es precisamente un lugar para generar mucho trabajo.
Entonces basta de la mentira de liberalismo economico y que la copa se derrame...
Nunca se derrama... a lo sumo salpicará... y un par de gotas no son suficientes para calmar la sed de tantos...

El Repúblico Javier dijo...

Hola Aldo, excelente post!

Hace un tiempo en otro blog que tenía había escrito algo similar y de casualidad dí con este economista coreano: http://www.redcame.org.ar/index.php/came/noticia/505.

Tambien es muy interesante el concepto de "industria infante" que acuñó el presidente de EEUU Alexander Hamilton, para los países que buscaban industrializarse.

Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago parece ser el mensaje que nos mandan constantemente.

saludos!

Julia Mestre dijo...

Francisco de Zavalía dijo... "Tenemos que construir sobre nuestras ventajas: una fuerte industria Agrícola ganadera que le agregue valor a los productos primarios y, con los recursos que esta genere, incentivar la industria del conocimiento."

Francisco, en primer lugar, sin los recursos naturales no somos sustentables pero solo con los recursos naturales no hacemos una economia soberana e inclusiva.
La produccion de bienes primarios solo contempla a un tercio de los argentinos y hoy día somos cuarenta millones.
Es necesario un plan de desarrollo sustentable a nivel industrial que articule con el sector adgropecuario.
Construir sobre nuestras ventajas no implica dedicarnos exclusivamente a bienes primarios ya que contamos con las condiciones para desarrollar una industria fuerte e integral, y eso es una gran ventaja.
Hay dogmas y doctrinas economicas que demostraron no funcionar para los paises latinoamericanos, no sigamos cometiendo errores neoliberales y monetaristas.