La denuncia como estrategia política es válida, sin duda. Pero el problema se plantea cuando se utiliza como ÚNICA estrategia: Carrió es un ejemplo a nivel nacional del grado de saturación que produce en la mayoría de la población su permanente rictus enardecido y prédica incendiaria.
El otro riesgo, no menor, es el del papelón. Ocurre cuando la oposición se manda alegremente con denuncias artificiosas que pueden resultar un boomerang que te ponga en ridículo.
Exactamente uno de estos casos acaba de ocurrir en Tucumán con una denuncia de la senadora nacional por la UCR, Silvia Elías de Pérez, quien estuvo durante todo el mes de marzo machacando con un pozo de agua que se hizo en la localidad de El Timbó a través del Plan Nacional Más Cerca, donde se encontró agua con alto grado de salinidad, lo cual probaría la mala administración y el derroche de fondos públicos.
Veamos: la localidad de El Timbó está en una zona donde nunca pudo brindarse agua potable a la población justamente por el elevado nivel de salinidad de los suelos (basta decir que allí está la fábrica de sal CELUSAL). A pesar de esos antecedentes, se decidió hacer el pozo sabiendo que lo más probable era que el agua encontrada fuera salada por una sencilla razón: se sabía que la tecnología había evolucionado lo suficiente para resolver un inconveniente de este tipo y brindar una solución definitiva al problema de la zona. Es decir: la senadora Elías de Perez subestimó a los peronistas, a quienes nadie en su sano juicio se atrevería a catalogar de boludos, y quedó expuesta al papelón.
En efecto, a dos meses de las "explosivas denuncias" de la senadora, se inauguró hoy en ese pozo una planta desalinizadora de ósmosis inversa con tecnología íntegra nacional (producida en la provincia de Córdoba a un costo muy accesible) con la presencia del Gobernador Alperovich, el Ministro de Interior Osvaldo Jaldo y más de 1000 habitantes de la zona que festejaron que por primera vez un gobierno invirtiera para hacer realidad lo que parecía un imposible: contar con agua potable de altísima calidad.
En resumen:
1) Se vivió una auténtica fiesta en la localidad (en la que difícilmente puedan dar la cara los denunciantes)
2) Se comprobó que la denuncia basada en mentiras tiene patas cortas.
3) Ya no estamos en la época de Carlitos Bala: el agua salada puede transformarse en agua pura de excelente calidad.
En fin... que bueno sería contar con una oposición que no sólo sepa "que gusto tiene la sal" sino que también tenga alguna vez un "gestito de idea".





















